Publicado: Miércoles, 30 Enero 2019 06:50

Jorge Muñoz García un médico apasionado por las aves Destacado

Escrito por
Valorar este artículo
(4 votos)
Jorge Muñoz García, médico y pajarero colombiano Jorge Muñoz García, médico y pajarero colombiano Audio Noticias al Instante

 .

Jorge Muñoz García es médico colombiano 100% caqueteño, pero ante todo es un “pajarero” profesional y el poco tiempo que su labor le deja lo dedica al estudio, el avistamiento, la concientización en la ciudadanía para la conservación de las aves y la promoción turística de su tierra en torno a la ornitología.

Su pasión por los pájaros lo ha llevado a posicionarse en el primer lugar en el “Global Big Day” de 2017 - Día Mundial de las Aves - por ser la persona que en 24 horas registró el mayor número de especies en el país. Una cifra record de 257 aves fue registrada por Jorge Muñoz en el evento el 13 de mayo de 2017 abarcando localidades de diferentes municipios del Departamento del Caquetá. En el 2018, Múñoz se dedicó a coordinar este importante evento en el departamento y en la plataforma internacional de Ebird se posicionó en el como el séptimo "pajareo" con mayor número de avistamientos de aves de Colombia. 

Su labor ha llamado la atención de expertos nacionales y extranjeros como también de organismos y corporaciones públicas y ONGs ambientales, Asorhui, Arte sin fronteras por la Paz, entre otras.

Jorge Muñoz Garcia ocupa el séptimo lugar dentro de los 100 mejores observadores en Colombia por especies durante el 2018, según los registros analizados por Audio Noticias al Instante en la plataforma de Ebird.

Audio Noticias al Instante reconoce la gestión de Jorge Muñoz, por eso le hemos contactado para que nos concediera esta entrevista y conocer más fondo su inspiradora historia y proyectos conectados íntimamente con naturaleza, el turismo y el fortalecimiento de la paz en Colombia. Siempre sonriente, positivo y amable, el Doctor Muñoz García nos atendió para la entrevista desde su domicilio en Florencia Caquetá.

 

¿Quién es? Donde y cuando naciste, dónde pasaste la infancia, quienes son tus padres, profesión, donde estudiaste, de la familia, etc… cuéntanos de tu vida Jorge…

 

Gracias César por esta oportunidad para visibilizar a la comunidad de internautas sobre el mundo de las aves, su observación como actividad lúdica y científica en nuestro país y en especial en la región del Caquetá. Me llamo Jorge Muñoz García, soy médico de profesión, egresado de la Universidad del Rosario de Bogotá y en mi tiempo libre me dedico a la observación de aves, una fascinante actividad que fluctúa entre hobby y ciencia ciudadana. Nací en Puerto Rico, Caquetá, el 17 de agosto de 1974 y al año de edad mis padres me llevaron a vivir a Florencia, donde estudié hasta egresar de bachiller en el Colegio Juan Bautista Migani. A pesar de esto durante mi infancia vacacionaba usualmente en Puerto Rico, en la finca La Porcelana de mi padrino Fabio López, en la vía al Caguán, lugar donde tuve un muy especial contacto con la naturaleza, por lo cual siempre me pareció asombrosa e interesante.

Hylopezus macularius, Grallaria punteada, una escurridiza ave del sotobosque amazónico, otra especie nueva para la región. Imagen suministrado por Jorge Muñoz.

Mi padre, Fancimán Muñoz fue comerciante de motores fuera de borda y maquinaria agrícola durante los años 60 a 80, durante el boom de la colonización de la región del piedemonte y se dedicó también a la ganadería, actividad que aun ama. Mi madre, Nadime García dedicó su vida laboral a administrar negocios y comercios en la ciudad de Florencia adicional a su abnegada labor de madre, que conmigo no era fácil por lo inquieto que era. Ambos junto a mi fallecida hermana mayor Norma Muñoz, abogada, me inculcaron un amor infinito por el estudio y las ganas de aprender de cada cosa que pudiera.

 

Cuándo tiempo haces que realizas esta actividad y cómo fueron tus inicios, cuéntanos qué te indujo a andar tras las aves, alguna anécdota en especial que quieras compartir?

 

Cuando empezaba el bachillerato, hacia los 10 u 11 años, tuve una atracción total por los dinosaurios como cualquier niño de esa edad. Devoraba los libros del tema en la biblioteca de mi colegio. También me encantaban los insectos por su capacidad de volar, pero veía la entomología como algo muy amplio, difícil de abarcar. En una visita a la finca de mi padrino en Puerto Rico me fui al río por el bosque y me encontré de frente con un gran ave rapaz negra de cara amarilla... los trabajadores de la finca me dijeron que era un garrapatero, lo que me causó duda pues conocía otra ave diferente con ese nombre. Así descubrí que las especies tienen un nombre científico para evitar que haya confusiones con los nombres que le ponen a los animales y plantas en cada región.

Rupicola rupicola, el Gallito de roca guyanes, una Cotinga propia de las selvas amazónicas, presente en el Parque Nacional Natural Chiribiquete del Caquetá. Imagen suministrado por Jorge Muñoz.

Ese Daptrius ater (que resultó ser el nombre del ave que vi), despertó en mí la curiosidad por los pájaros. En 1988 fuimos a vivir un año a Ibagué y en una tienda de revistas importadas leí en la portada de una Scientific American la increíble noticia. Las aves eran nada más y nada menos que los descendientes directos de los dinosaurios en la tierra! Mi sueño de poder estudiar más de cerca los dinosaurios se hacía realidad a través de las aves... además vuelan y probablemente fueran mas posibles de abarcar en lectura que los insectos!.

Durante el resto de mi bachillerato me dediqué, en paralelo a mis actividades escolares, a estudiar las aves, su anatomía, fisiología y sobre todo la taxonomía (la forma en que se clasifican para su estudio según características comunes entre varias especies). Al graduarme y ser becado por Ecopetrol por haber obtenido el mejor puntaje departamental en las pruebas de estado, decidí estudiar medicina, dadas mis habilidades para las ciencias biológicas y la oportunidad que se me brindaba a través de este reconocimiento. Como es fácil de imaginar, las actividades extracurriculares no tenían cabida dentro de esos años de arduo estudio en Bogotá. Las aves quedaron guardadas por mucho tiempo en mi memoria.

 

Pero ese interés renació a los años... Cuando se tiene una pasión como la tuya nos hemos inspirado en otros, en tu caso quién o que fue la fuente de inspiración?

 

Efectivamente, ya dedicado a mi vida laboral como médico, los fines de semana que entrego totalmente a mí, los pasaba en actividades de senderismo y recorriendo los increíbles paisajes de la bella tierra caqueteña. En muchos de estos viajes tomaba fotos que subía al Facebook. Algunas de estas llamaron la atención de un conocido pajarero, Pablo Florez, quien a través de ese medio me expresó su deseo de buscar sitios de observación en mi región. Me recomendó comprar unos binoculares, cámara y otros artículos imprescindibles para pajarear y acordamos recorrer algunos sitios cercanos a Florencia. Ese fin de semana de junio de 2014 marcó el renacer de mi pasión por las aves.

El doctor Jorge Muñoz dice: "Pablo Florez, el pajarero que encaminó de nuevo al mundo de las aves en 2014". Imagen suministrado por Jorge Muñoz.

Luego he tenido la oportunidad de aprender mucho con grandes pajareros en varias regiones del país y amigos extranjeros que visitan asiduamente Colombia para pajarear como el italiano Ottavio Janni con quién aprendí mucho de bioacústica (reconocer especies con su canto por ejemplo) y adopté su fascinación por los hormigueros, unas aves que se escuchan en muchos bosques pero son difíciles de ver por estar usualmente muy escondidas entre arbustos densos. Otros grandes pajareros de quienes he aprendido mucho son Felipe Estela, biólogo de la fundación Calidris y profesor de la Universidad Javeriana de Cali, Oswaldo Cortes, el mejor pajarero de Colombia quién tiene gran conocimiento del comportamiento de las aves, ilustradores de aves y fauna como Emmanuel Laverde quién convierte el pajareo en una divertida experiencia siempre. Pajareros como Jurgen Beckers, un belga enamorado de Colombia quien posee una increíble reserva de aves cerca a Orito (Putumayo) llamada La Isla Escondida.

Y obviamente mis compañeros de pajareo de la región: Jorge Luis Peña, biólogo huilense egresado de la Universidad de la Amazonía de Florencia, poseedor de un conocimiento increíble de la relación entre plantas y aves, Gerlando Delgado y Camilo Yasnó, estudiantes de Biología de la misma universidad a quienes he visto convertirse en grandes observadores de aves y que inspiran a seguir compartiendo el conocimiento adquirido de otros  y las experiencias propias.

 

La naturaleza y en especial los pájaros están presentes en tu vida, que especies de estos o qué situación en particular son los que más te interesan y por qué?

 

Buscar una especie es muy difícil, en cambio es más fácil considerar familias de pájaros. Los hormigueros como ya había comentado, son de mis aves favoritas. Son muy territoriales, difíciles de ver pero se escuchan mucho en el sotobosque (la parte baja y arbustiva de los bosques) donde suelen habitar salvo algunas excepciones. Los machos, a diferencia de otras familias, son negros, oscuros, y las hembras más llamativas con tonos de café a naranja. Son un reto para observar y sus vocalizaciones muy ricas y variadas, convirtiéndose en toda una clase en vivo de bioacústica.

Phoenicircus nigricollis, la espectacular Cotinga roja de cuello negro, propia de las selvas amazónicas más profundas. Fotografía tomada por Jorge Muñoz García.

De otro lado siempre me han asombrado las Cotingas, grupo al que pertenecen los Gallitos de Roca (Género Rupicola), aves raras, difíciles de encontrar, usualmente muy coloridas y cada especie con alguna particularidad morfológica.

 

¿Cuál ha sido el principal obstáculo que has tenido que superar en esta labor alterna a tu profesión de médico?

 

Creo que el tiempo ha sido siempre un activo importante de manejar. La actividad profesional se debe equilibrar de manera cuidadosa con la pasión por las aves pues gracias a una puedes disfrutar de la otra y gracias a las aves puedo llevar una vida laboral con menos estrés. Mucho antes de entrar de lleno al mundo de las aves ya tenía claro que en la vida es importante disponer de un tiempo libre que no puedas vender. Suelo decir que mi tiempo libre es demasiado valioso o costoso y de esa manera me mantengo alejado de la posibilidad de hacer turnos nocturnos o de fin de semana. No se debe trabajar solamente, con la meta de algún día poder disfrutar de los réditos de este esfuerzo… se debe disfrutar mientras tanto.

 

Rupicola peruvianus, el Gallito de roca andino, Cotinga presente en la cordillera oriental a una hora de Florencia. Fotografía tomada por Jorge Muñoz García. 

¿Qué es lo más satisfactorio que te ha dejado esta labor?

 

Aparte de las satisfacciones que tienes cada vez que encuentras una nueva especie para tu lista de avistamientos (que en el mundo de los pajareros llamamos “lifer”), el pajareo te obsequia amigos en todas partes donde vas, momentos inolvidables al compartir la emoción de la búsqueda, la contemplación de las aves y los paisajes que las acompañan.

 

Pero curiosamente hay otro ámbito en el que notas cambios. El hecho de estar buscando una pequeña ave entre las hojas y ramas del bosque entrena el cerebro para poder detectar detalles de otro tipo en mares de datos. Por ejemplo en una reunión laboral es interesante cómo se adquiere una especial habilidad para encontrar las causas raíz de un problema en medio de muchas variables. Esto es aplicable tanto para la atención de un paciente individual y definir un diagnóstico, como para la detección de desviaciones en los resultados de la aplicación de políticas de calidad dentro de una institución.

 

Jorge Muñoz, imagen tomada de Facebook

¿Por qué es importante para ti la labor de un “pajarero”?

Los pajareros no solo ven las aves y les toman fotos o graban sus cantos. Registran sus observaciones y en la mayoría de casos las suben a plataformas en línea como eBird (del Cornell Lab of Ornithology) donde la avalancha de información de miles de pajareros en todo el mundo ofrece una verdadera mina de datos de gran interés para el mundo científico. Esto es ciencia ciudadana en acción.

Además se va creando una cultura de observación de aves en las regiones, una nueva afición que genera conocimiento, diversión, y sobre todo conciencia ambiental en las comunidades.

 

 

¿Cuál crees que es el aporte de los pajareros al mundo?

 

Precisamente al generar esa conciencia ambiental en la sociedad, permite a los habitantes de las regiones más apartadas como la nuestra, ver el medio ambiente como algo real, frágil y necesario. Se pueden incentivar actividades que van desde su simple admiración, hasta generar renglones alternativos de la economía con el aviturismo y la guianza dirigida por personas de las mismas comunidades que en últimas redundan en la apreciación del ambiente como una fuente de ingresos sin necesidad de destruirlo, con una mínima intervención.

 

Jorge Muñoz, imagen tomada de Facebook

En últimas todo esto lleva al mismo fin: conservación. Los pajareros queremos seguir viendo aves cuando estemos viejos y la mejor forma de asegurarnos de ello es incentivar la conservación donde vayamos, ya sea contagiando a los demás con esta pasión por las aves o sembrando en las comunidades la idea del aviturismo y otros turismos sostenibles como una fuente alternativa de ingresos, ambientalmente amigable. Hasta ahora la mejor forma de convencer a un propietario de tierras de conservar un bosque era con el argumento de que es su fuente de agua para las épocas secas. Pero además ahora pueden ver el bosque como algo valioso por ser una fuente adicional de ingresos. Que el campesino o el propietario de tierras pueda ver que el bosque valga más en pié que talado.

 

¿Qué se necesita para ser un buen “pajarero”?

Paciencia! jejeje… bueno y algunos equipos. Los pajareros saben que ver un ave a veces requiere de tiempo y dedicación, aprender los cantos de las aves, aprender algo de taxonomía… termina uno aprendiendo latín por los nombres científicos! Dentro de los equipos necesarios están los binoculares (primordiales, que sean de tipo techo con aumento de 10x40 o 10x42), cámara fotográfica (una semiprofesional con zoom de 40x o superior es suficiente) y la grabadora de audio del celular! El resto va apareciendo por necesidad: guías de aves (algunas app  de aves para el celular son excelentes como All Birds, Bird-Data o Merlin), ropa de secado rápido, botas pantaneras, sombrilla o capa para la lluvia y un morral con bloqueador solar, repelente, bebidas y pasabocas  (maní y barras de proteína o chocolate) para las largas jornadas en el bosque!

 

Que lugares de Colombia has visitado durante tu actividad como pajarero y que lugar en el Caquetá puedes recomendar a los amantes de los pájaros?

 

Es más fácil definir qué lugares de Colombia me falta por visitar: el oriente del país: Santanderes (este año espero visitar esa región), Arauca, Casanare, Vichada, Guainía, Vaupés (me muero por conocer Mitú) y Amazonas. Hace poco conocí Guaviare y fue una experiencia increíble! Por supuesto hay regiones que debo visitar de nuevo pues las conocí cuando apenas empezaba a pajarear, como Chocó y Antioquia (Urabá, algún día!) y otras que no me canso de visitar cómo Putumayo y Nariño.

 

Jorge Muñoz, imagen tomada de Facebook. Soy médico y me apasiona la naturaleza. "Disfruto fotografiando aves y paisajes! Vivo en una agradable ciudad muy cercana verdaderos paraísos naturales que incluyen bosques de niebla, páramos, bosques húmedos amazónicos, bosques de montaña, ríos y muchos ecosistemas diferentes a tan solo minutos de recorrido".

En Colombia el santo grial del pajareo es la Sierra Nevada de Santa Marta con su epicentro en Minca y la cuchilla de San Lorenzo por su riqueza en especies endémicas, únicas de esa enorme formación geológica frente al mar. Tal vez las regiones más promocionadas y comerciales sean Antioquia, Valle y el eje cafetero pero realmente recomiendo el suroccidente del país: un circuito que puede empezar en Cali, pasar por el Cauca al sur del Huila, Caquetá, bota caucana, Putumayo y Nariño para terminar de nuevo en el Valle del Cauca.

En Caquetá tenemos sitios espectaculares para pajarear a solo 5 minutos de la ciudad, como el humedal del Vaticano cerca al aeropuerto, el bosque de Las Doradas en el corregimiento del Caraño, la reserva La Posada del Andakí en la cercana población de Belén de los Andakíes o la cordillera oriental en la vía antigua al Huila que ya nombraba el profesor Hilty en su obra maestra Guía de las aves de Colombia y que a solo una hora de la ciudad ofrece mas de 270 especies de aves de esta cadena montañosa en un rango altitudinal que va desde los 300 hasta los 2400 metros de altura.

Thamnophilus praecox, el hormiguero de laguna hasta hace poco registrado solo en Perú y que se ha encontrado también en la Laguna de Peregrinos en el Caquetá. Fotografía tomada por Jorge Muñoz García. 

 

Pero las verdaderas joyas del pajareo están algo mas lejos: el Caguán y Peregrinos.

 

La región del Caguán, un poco al norte de San Vicente, una región con pasado convulsionado y que ahora despierta con el turismo como una alternativa para el postconflicto que la hace muy atractiva. En el bosque del Porvenir, cerca a Puerto Losada y a 4 horas de Florencia por vía pavimentada, se han registrado mas de 300 especies de aves diferentes y al menos 8 especies de primates. En una jornada típica de pajareo de  una mañana se registran no menos de 110 especies de Amazonía, piedemonte y Orinoquía pues esta localidad se encuentra en un corredor biológico entre los Parques Nacionales Naturales de Picachos y Tinigua.

La laguna de Peregrinos es un complejo lacustre formado por antiguos meandros del río Caquetá rodeada de bosques primarios no intervenidos y al alcance del pajarero. Se llega desde Puerto Arango a 15 minutos de Florencia, por vía fluvial en un viaje de aproximadamente 8 horas. El premio son mas de 250 especies de aves, la mayoría de ellas muy raras y difíciles de ver en otras localidades, como la Cotinga roja de cuello negro (Phoenicircus nigricollis) y otras que hasta hace poco solo se veían en Perú como el Thamnophilus praecox un hermoso hormiguero de laguna y la escurridiza grallaria punteada (Hylopezus macularius).

 

Jorge Muñoz, imagen tomada de Facebook

¿En qué nivel se encuentra esta actividad en Colombia comparado al de otros países?

 

La mejor manera de medir el pajareo a nivel internacional es el Global Big Day, una jornada mundial de observación de aves que se lleva a cabo el primer o segundo sábado de mayo cada año. Anteriormente Colombia ocupaba el tercer puesto luego de países como Perú, Ecuador o Brasil, a pesar de que acá tenemos más especies de aves. En el 2017 pajareros de todo el país nos organizamos en grupos de WhatsApp y diseñamos una estrategia para cubrir la mayor cantidad de hábitats y localidades sin dejar por fuera ni una especie de interés.

 

Logramos ese año por primera vez el primer lugar de avistamiento a nivel mundial con 1477 especies registradas. Ese mismo año obtuve el mayor registro individual de aves  en Colombia con 257 especies diferentes registradas en 24 horas. En 2018 repetimos la hazaña, esta vez con 1551 especies registradas. Estos logros han sido una increíble vitrina para promocionar el país a nivel internacional como destino emergente para la observación de aves aprovechando las bondades del proceso de paz en algunas regiones y para que el Ministerio de Comercio Industria y Turismo y otras organizaciones estatales miren el aviturismo seriamente.

 

Jorge Muñoz García médico y "pajarero" de Colombia.

Cuál crees que es el gran enemigo de la aves en la actualidad?

 

Curiosamente dos factores muy disímiles: la deforestación y los gatos ferales (silvestres). La primera una situación de amplio conocimiento y difusión pero con escasas medidas de fondo por parte del gobierno. No es solo castigar la tala indiscriminada y la conservación y protección de bosques en baldíos y tierras de reservas y parques nacionales. Se debe ofrecer alternativas viables al propietario de tierras para que el bosque le sea útil económicamente: facilitar la creación de reservas de la sociedad civil y la formalización de las actividades turísticas ligadas a la conservación ayudándoles a obtener por ejemplo el Registro Nacional de Turismo sin tanta barrera burocrática.

 

El problema de los gatos es de todos. Los gatos abandonados se convierten en un problema grave por ejemplo para poblaciones periurbanas de especies en peligro que habitan los páramos cercanos a ciudades como Bogotá, las del eje cafetero y la misma Sierra Nevada de Santa Marta. Si se tiene un gato es importante tomar medidas para evitar su proliferación descontrolada.

 

 

Tu relación con la red es amplia, gracias al internet, tuve la oportunidad de conocer tu trabajo en torno a las aves.  Hoy día es casi imprescindible esa socialización en la red para profesionales, artistas emergentes y con trayectoria. ¿Cómo crees que afecta la Internet  a personas que como tú realizan este tipo de actividad? ¿Qué pros y qué contras tienen?

 

Jorge Muñoz García "pajarero" consumado en uno de sus avistamientos de aves en la zona montañosa del Caguán al sur de Colombia 

Creo que son más los pros. Como he anotado anteriormente, la red ofrece herramientas muy útiles para llevar los registros de aves, compartirlas y poder crear bases de datos para utilizar en la generación de nuevo conocimiento. Además ofrecen un canal para compartir las experiencias, organizar actividades cómo sucedió con el Global Big Day del 2017 y 2018, crear grupos de interés y apoyo en la identificación de especies por fotografías o audios…

Las app de celular ofrecen hoy día guías de campo, algoritmos inteligentes que ayudan a  identificar aves en una fotografía como Merlin del Cornell Lab of Ornithology, basados en la ingente cantidad de datos que aportamos pajareros de todo el mundo. Incluso se habla de futuras aplicaciones que podrían identificar aves por su canto grabado como hace hoy día Shazam con la música comercial. Podemos cargar nuestras guías de campo en formato PDF, organizar y planear salidas con pajareros de otros lugares.

Bases de datos como las que proporciona eBird permiten planear salidas a pajarear, con datos como presencia y frecuencia de avistamiento de cada especie, incluso su variación durante el año. Así mismo visibiliza los “hotspots” o sitios muy buenos para el avistamiento de aves de manera que un turista extranjero pueda planear sus visitas e incluso antojarse de visitar localidades nuevas y emergentes como el Caquetá debido a su increíble y variada oferta de especies de difícil observación en otros lugares.

Como todo en la red, en contra está la posibilidad de contaminar los registros de especies con información errada en las bases de datos como la de eBird, pero esto se combate con algoritmos que detectan registros fuera de lo común y un ejército de voluntarios que revisan las listas subidas en su región asignada buscando inconsistencias y preguntando por pruebas de los registros raros según los mapas usuales de distribución de las especies. Recientemente he sido llamado a formar parte de este grupo de voluntarios para la región del Caquetá.

 

En su orden Jorge Muñoz García, Josué Collazos y Alfonso Carrillo en la region del Caguán en un tour de avistamiento y fotografía de aves.

¿Qué consejos les darías a los futuros pajareros, a aquellos jóvenes que desean iniciar en esta área?

 

Que empiecen! No se dejen abrumar por la cantidad de información y los aspectos técnicos que  rodean el pajareo. Simplemente salgan a ver las aves, a disfrutarlas. Tenemos la fortuna de vivir en el país con más especies de aves del mundo. Es nuestro derecho disfrutarlas y nuestro deber cuidarlas!

 

Qué proyectos estas desarrollando en el momento y cuáles son tus próximos objetivos?

 

En noviembre del 2018 llevamos a cabo en Florencia el primer taller de avistamiento de aves con la colaboración de ONGs y el sector público. Hemos dado los primeros pasos para contagiar de esta pasión a la gente de nuestra región y la idea es generar una verdadera cultura de observación de aves. Algunas de estas personas serán los guías de avistamiento de la región para los futuros turistas que vengan a conocer nuestra riqueza.

 

Personalmente estoy proyectado poner en marcha Caquetá Birding como una iniciativa para la formalización de la actividad de avistamiento como grupo organizado y adicionalmente poder proveer guías formados con amplio conocimiento de las aves del Caquetá y la región suroccidental del país. Mi actividad profesional no me da tanto tiempo para poder compartir las aves de mi tierra con todas las personas que quisiera pero sí puedo enseñar y estimular a algunos jóvenes como mi actual aprendiz Josué Collazos para que se empoderen de esta iniciativa y la hagan una realidad.

 

Algo que quieras agregar?

 

Uf, creo que he sido bastante extenso ya hahaha. Agradecerte la invitación a compartirles a todos algo de esta maravillosa pasión! Las aves están ahí afuera, solo es salir a verlas!

 

Audio Noticias al Instante te agradece conceder esta entrevista, te deseamos suerte y éxitos en tus labores profesionales y congratulamos públicamente tu labor por contribuir con la salud de los pacientes, aplaudimos tu trabajo en pro del turismo y el cuidado del medio ambiente; felicitaciones Jorge Muñoz Garcia!

Contacto con Jorge Muñoz: 

Facebook

Celular: +57 3102302711

Fuentes de la información:

www.flickr.com

www.elespectador.com

Huila Turistica 

Taringa

FAVOR DEJA TU COMENTARIO, ES IMPORTANTE PARA NOSOTROS, GRACIAS!

Leído 2533 veces Modificado por última vez el Sábado, 23 Febrero 2019 19:10

713 comentarios

Dejar un comentario

Make sure you enter all the required information, indicated by an asterisk (*). HTML code is not allowed.