Publicado: Lunes, 29 Enero 2018 16:07

El drama de Jesús Perdomo con 83 años sigue trabajando en las calles de Neiva.

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Alirio Jesús Perdomo Trujillo Alirio Jesús Perdomo Trujillo Audio Noticias al Instante

Se define como un hombre trabajador, por eso a sus 82 años continua trabajando para subsistir.

Se trata Alirio Jesús Perdomo Trujillo, anciano de pasos lentos y cansados que camina por las calles de Neiva con una pasada canasta vendiendo baratijas para el hogar. Nuestro personaje protagonista de Historias de Vida, es un ejemplo de rectitud y drama social.

Conocí a Don Alirio hace cinco meces, pasa cada veinte días por la cuadra de mi casa anunciando sus productos, vende cuchillos, coladores, tijeras, exprimidores, recipientes de plástico y una variedad de artículos de uso diario. Siempre que pasa por mi cuadra llega a mi casa y le compro algún artículo y él aprovecha para descansar y refrescarse.

Durante los ratos que ha estado en mi casa, he podido establecer amistad con el anciano y he conocido poco a poco su triste vida. El pasado lunes 23 de enero accedió a darme una entrevista para Audi Noticias al Instante y de esta manera dar a conocer detalles de su vida.

Alirio Jesús Perdomo Trujillo nació en Pitalito Huila el 17 de mayo de 1935, es hijo de Tomas Perdomo y Ascensión Trujillo. Estudio la primaria, trabajó como obrero ayudante en construcción de carreteras, se casó con Paula Osorio Rodríguez y fruto de esa unión nació su único hijo José Yamil Perdomo Rodríguez, quien actualmente radica en la ciudad de Florencia Caquetá, comenta que su hijo trabaja como “zorrero”.

Don Alirio, hace 40 años quedó viudo, después de esa perdida, se trasladó hace algunos años a Neiva. Vive en el barrio La Libertad, con Olga y su hija, una señora que también es vendedora ambulante,  ella vive en un inquilinato, y le dio a don Alirio la oportunidad de compartir su habitación, para que descanse en las noches después de su larga y pesada jornada de trabajo callejero.

Don Alirio está exponiendo constantemente la vida en las calles, pues además de la sordera propia de los años, su vista también está fallando y no tiene gafas.  El llamado que se hace para que alguna persona o fundación se haga cargo con los gastos económicos para llevarlo a un hogar geriátrico y pase sus últimos días sin la pesada carga de tener que trabajar.

 

Leído 165 veces Modificado por última vez el Sábado, 03 Febrero 2018 14:03

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