Publicado: Viernes, 13 Julio 2018 19:19

"Las lavanderas me dieron fama": Emiro Garzón Correa Destacado

Escrito por
Valorar este artículo
(1 Votar)
Emiro Garzon Correa, escultor famoso por las "Lavanderas desnudas" Emiro Garzon Correa, escultor famoso por las "Lavanderas desnudas"

Las lavanderas son las esculturas que le dieron reconocimiento internacional a Emiro Garzón Correa. Mucho se ha especulado como surgió esta temática caracterizada por mujeres desnudas de curvas exageradas lavando ropa.

 

Quien es Emiro Garzón Correa?

 

Emiro Garzón es probablemente el escultor vivo más importante de Colombia, dijo recientemente el español Francisco Arroyo Ceballos, miembro de la Asociación internacional de críticos de arte. Garzón Correa tiene una trayectoria de 50 años, cinco mil esculturas y cerca de 200 monumentos en diferentes países, ciudades y municipios; son datos suficientes como la mejor tarjeta de presentación del laureado artista caqueteño pero huilense de corazón.

 

Las lavanderas son las esculturas emblemáticas y referentes del escultor colombiano, por eso hemos querido hablar con el artista e indagarlo sobre la temática que le ha hecho famoso.

 

Le hemos solicitado una entrevista al maestro y con la cordialidad de buen anfitrión que lo caracteriza atendió al equipo de www.audionoticiasalinstante.com en su nuevo taller de La Jagua, una pintoresca y tranquila población a 7 kilómetros del municipio de Garzón, en el corazón del Huila, al sur de Colombia.

 

Por eso vamos sin rodeos con la pregunta, cómo nacen las lavanderas maestro Emiro?

 Escultura de la serie Lavanderas del maestro Emiro Garzón Correa

“Corría el año de 1991, para esa época yo estaba malviviendo en Bogotá desde hacía seis meses, residía en Usaquén y allí en la misma vivienda tenía mi taller en unas condiciones bastantes austeras, había una alberca donde lavan ropa, y era en ese lugar donde me bañaba con el agua de una manguera. Después de un tiempo me fue a Neiva a visitar a mi exmujer Argenis Varón, la madre de mi hijo Vladimiro, que vivía en el barrio Las Acacias.

 

En esa casa yo le había hecho un lavadero grande de cemento  y  la encontré lavando ropa. En ese tiempo Argenis era joven, muy linda y estaba en lavandero con una falda corta, haciéndole el amor al lavadero es decir enjabonando, y pensé “yo no había visto algo tan hermoso, una mujer haciendo el amor a la alberca”, la mire y no dije nada, me fui de regreso a Bogotá pensando en aquella escena tan sensual y me propuse a trabajar en ese tema desde la óptica erótica”.

 

“A partir de esa fecha empecé a hacer las lavanderas desnudas, eróticas con mucha fuerza expresiva donde la figura femenina exageraba las formas no solo para representar la sensualidad sino también como homenaje merecido a la mujer”.

 

“Una vez realizada la escultura de la lavandera participó para ser incluida en el libro Forma y color de Eduardo Bastidas y un selecto grupo de críticos de arte, una edición impresa especializada en pintura y escultura colombiana donde promocionaban solo artistas de renombre, inicialmente “La Lavandera” fue descalificada porque no era considerada arte.

 

Días después, el pintor peruano Armando Villegas (Que en paz descanse), y que hacia parte de la junta directiva de editorial de “Forma y color” (yo no sabía que él era directivo de la editorial), me dijo que le incluyera más elementos a la lavandera, pero yo le dije que no, que la escultura la habían descalificado y no saldría en el libro”.

 

“A raíz de la conversación con el maestro Armando Villegas, días después me llamaron para incluir la pieza en el libro de arte. Una vez salió el tomo al mercado nacional e internacional, la obra causó impacto entre críticos y coleccionistas que la querían entre sus obras de arte”.

 

La historia de la serie de esculturas de Lavanderas es curiosa e irónica dice el maestro Emiro Garzón: “Inicialmente no la querían incluir en la publicación, pero paradójicamente, fue la obra que patrocinó con mayor fuerza el libro y la pieza más solicitada entre las que publicaron en esa edición”.

 

El libro de forma y color hizo famosa la serie de las lavanderas, piezas ejecutadas en bronce a la cera perdida que materializa la figura desnuda de la mujer, representando el erotismo, pero también, el noble trabajo y esfuerzo de la mujer humilde frente a la familia y la sociedad.

 

A mediados de los años noventa Emiro Garzón era reconocido en el territorio nacional y había conquistado el mercado en Estados Unidos y algunos países europeos. Regresa a Neiva y el instituto de cultura municipal le solicita otro monumento, en esta ocasión con el tema de la Lavandera, la cual se realiza de tres metro de altura y se instala en Avenida 26 con carrera 7ª., donde aún luce su esbelta y sensual figura.

Leído 140 veces Modificado por última vez el Lunes, 23 Julio 2018 13:16

Dejar un comentario

Make sure you enter all the required information, indicated by an asterisk (*). HTML code is not allowed.